Cómo Trabajamos

260 hectáreas: Un compromiso con la vida

ReverdeSer se encuentra en una etapa fundacional. Antes de actuar, nuestra prioridad es escuchar el territorio para comprender el estado de sus suelos, su agua y su vegetación. Al situarnos en una microcuenca serrana, entendemos que cada decisión impacta directamente en el ciclo del agua que sostiene la vida. Nuestra intención es regenerar sin imponer, acompañando los ritmos naturales del monte.

Hemos dividido nuestro trabajo en dos grandes áreas de acción:

La reserva: 240 hectáreas de descanso para la vida

Filosofía de Custodia

En este territorio, el monte es el protagonista. No plantamos, no construimos, no intervenimos activamente. Dejamos que la naturaleza siga su curso.
Nuestro rol es custodiar, observar y aprender. El objetivo es que los procesos naturales se desarrollen sin presión ganadera ni actividad humana intensiva. El movimiento aquí es lento, silencioso y respetuoso. Solo se trazan senderos sutiles.

Tiempo y Espacio

Es un espacio para la quietud y el encuentro con lo esencial. Que quien camine estas tierras pueda bajar el ritmo, mirar con otros ojos y reconocerse como parte de un sistema vivo más amplio. En este refugio, especies emblemáticas como el Horco Quebracho, el Tintitaco y el Mistol encuentran el tiempo necesario para fortalecerse y sostener la biodiversidad.

Santuarios de Intocabilidad

Algunos sectores permanecen completamente inaccesibles. Son áreas destinadas exclusivamente a la libre circulación de fauna nativa: Pumas, Gatos Monteses, Corzuelas, Pecaríes, serpientes como la Boa de las Vizcacheras, roedores como el Tucu-tucu y una gran diversidad de aves, destacando el Águila Coronada… Son espacios donde la mejor contribución humana es nuestra propia ausencia.

Ciencia de la Observación

Durante los primeros años, realizaremos un registro progresivo de la cobertura vegetal, presencia de fauna y comportamiento hídrico para documentar la evolución del ecosistema y guiar decisiones futuras basadas en la observación directa.

Zona de regeneración y aprendizaje: 20 hectáreas de acción consciente

Este sector, más afectado por el desmonte histórico y la erosión, es nuestro espacio de restauración activa bajo los principios de la permacultura. Aplicamos procesos naturales asistidos que buscan acelerar la recuperación del ecosistema sin imponer dinámicas ajenas al territorio.

El trabajo se orientará a:

  • Gestión hídrica: Mejorar la infiltración y frenar la escorrentía para evitar la pérdida de suelo.
  • Recuperación de suelos: Favorecer la creación de materia orgánica y cobertura vegetal estable.
  • Protección del renoval: Cuidar los brotes nativos existentes para asegurar que lleguen a ser árboles adultos.
  • Herbivoría responsable: Evaluamos la reintroducción de la llama como herbívoro nativo, capaz de pastorear sin compactar el suelo ni dañar la estructura del monte como lo hace el ganado exótico.

La intervención será gradual, observando la respuesta del territorio antes de avanzar.


Etapa actual

El proyecto se encuentra en fase de consolidación legal, organizativa y financiera.

Durante el primer año el foco estará en:

  • Seguridad Territorial: Regularización definitiva del predio y exclusión de presiones externas (cierre perimetral y vigilancia).
  • Diagnóstico Ecológico: Relevamiento inicial de flora, fauna y cuencas para establecer la línea de base del proyecto.
  • Infraestructura de Custodia: Creación de las condiciones mínimas para la presencia permanente en el territorio + recibir los voluntarios.
  • Alianzas Estratégicas: Construcción de redes con técnicos, académicos y organizaciones afines para el soporte científico del proyecto.

ReverdeSer no se presenta como un modelo acabado, sino como un proceso en construcción y en aprendizaje continuo.


Proyección a futuro

Los tiempos en ecología son orientativos. Más que metas rígidas, hablamos de direcciones de trabajo.

Corto plazo (1–3 años) – Consolidación

  • Cerramiento perimetral completo
  • Creación de un embalse principal de aproximadamente 180.000 litros, junto con reservorios menores complementarios
  • Expansión del sistema de zanjas de infiltración en curvas de nivel para la cosecha y ralentización del agua
  • Construcción de un refugio para el alojamiento y formación de los voluntarios
  • Inicio de actividades educativas abiertas

Mediano plazo (4–10 años) – Estabilización ecológica

  • Suelos con mayor cobertura y mejor retención de agua
  • Aumento progresivo de biodiversidad observable (monitoreo)
  • Desarrollo de un espacio de intercambio de saberes y formación en bioconstrucción y educación ambiental.
  • Desarrollo inicial de sistemas agroforestales experimentales y reintroducción de herbívoros nativos (llamas).

Largo plazo (12–40 años) – Madurez

  • Monte con estructura más compleja, resiliente y autorregulada
  • Presencia humana integrada con criterios ecológicos
  • Continuidad del proyecto más allá de sus fundadores

El horizonte no es “perfección ecológica”.
Es continuidad, coherencia y cuidado sostenido en el tiempo.

Donar
Scroll al inicio